Promociones


PRESENTACIÓN CARPETA Nº 6:

Educar, ¿para qué? (agotado)

A partir de la iniciativa de un grupo de profesores, procedentes en su mayor parte de Enseñanza Media, se celebró en el Salón de Actos del Ateneo de Madrid, los días 27 y 28 de abril de 1990, un Congreso Internacional sobre Desigualdad Social y Reforma Educativa. Hasta entonces los debates sobre el proyecto de la nueva Ley que va a regular la educación formal de las nuevas generaciones habían brillado por su ausencia, si se exceptúan las polémicas declaraciones de la jerarquía eclesiástica reclamando un mayor protagonismo para la enseñanza de la religión católica.

La Carpeta de este número de Archipiélago recoge la mayor parte de las ponencias presentadas en el Ateneo. Es una lástima que problemas de espacio y de medios nos impidan transcribir las animadas discusiones que estas intervenciones suscitaron, pero la publicación de estos textos tiene, entre otras, la finalidad de incitar a reanudarlas.

Hemos mantenido el orden de las mesas tal como se estableció en el Congreso: Modelos educativos (Claude Grignon, Valerie Walkerdine y Alberto Moncada); Educar, ¿para qué? (Tomás Pollán, Agustín García Calvo, Isabel Escudero y Miguel Cancio); Funciones sociales del sistema de enseñanza (Ignacio Fernández de Castro, Julia Varela y Mariano Fernández Enguita); Análisis crítico de la Reforma (Blas Cabrera). Sus tesis son, en ocasiones, contrapuestas; sobra aclarar que no es a propósito de Archipiélago asumirlas sino proponerlas como objeto de reflexión y discusión.

Nos gustaría que estos materiales diesen lugar a nuevas reflexiones y sirviesen sobre todo para que se sientan menos solos y aislados quienes se dedican a la práctica de la enseñanza. Los análisis aquí apuntados están destinados a servir de herramientas de conocimiento y también de instrumentos para resistir a un tipo de racionalidad instrumental, tecnocrática y meritocrática, tan útil para fabricar súbditos como inútil para potenciar la pasión por el conocimiento. Es precisamente esta pasión la que exige que los profesores, y todos los que se sienten concernidos por los problemas educativos, planteen transformaciones y alternativas radicales a unas instituciones en las que los jóvenes se ven sistemáticamente manipulados.

El denominador común a la mayoría de los textos es la voluntad de esclarecer cuáles son las funciones que cumple la educación institucionalizada y, más concretamente, sus funciones en relación a los niños provenientes de las clases populares. Los lectores podrán comprobar que las intervenciones aquí recogidas confieren al término ‘educación’ significados que no se corresponden con la definición que hacen las agencias oficiales a través de planes de estudios, leyes y otras disposiciones. Y es que el sistema de enseñanza regulado por el Estado, el sistema establecido, al basarse en criterios extrínsecos, se convierte para aquellos que lo sufren en una losa, en un antídoto contra el placer de aprender y de investigar las cuestiones que realmente tienen interés.

Por último, los textos que se refieren más específicamente a la enseñanza ‘comprensiva’ –modelo que pretende introducir en España la LOGSE– ponen de manifiesto cómo ésta se basa en un inexistente e ideológico "niño natural" –y en las supuestas leyes que rigen su desarrollo– al tiempo que implica una re-definición del papel del profesor. Los criterios psico-pedagógicos renovados, revestidos de una aureola de cientificidad, sirven entre otras cosas para presentar como incuestionables las verdaderas opciones políticas. Tras estos códigos, aparentemente progresistas, se escamotea el problema central de cómo promover una educación para la igualdad, la autonomía y el conocimiento crítico.

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